Algunos padres experimentan la angustia del “nido vacío” cuando los hijos empiezan a abandonar el hogar. Javier, en cambio, sufre el trauma del “nido repleto”: nadie se va de casa.
Tras hacerse cargo de un hotelito destartalado, comprado por error en una subasta por un precio desorbitado, los dos Javier García viven una nueva aventura, ayudados esta vez, muy a su pesar, por un grupo...